Te propongo que me lleves a tu torre 

de blancura y transparencia 

y escalar hasta tu cama una tarde de sol.  

 

Deslizarme entre las sábanas,

frescas y expectantes;

erizarme con su roce sobre mi piel sin barreras.

Invitarte con la mirada

 a que te sumerjas también en ellas y

que juntos nos dejemos invadir por la amnesia.

 

Y así, sin pasado,

descubramos y estrenemos todos los placeres

con la luz del día de testigo,

perdiéndonos en la inmensidad del Universo;

reescribiendo el Génesis en su versión original. 

Torre Blanca

Silvana S.
(2010)