Aquí te cuento algunas opciones para que puedas evaluar cómo encarar la tarea.

Son muchas las razones que pueden llevar a una persona a querer contar la historia de su vida, ya sea para sí misma o para otros. 

Comparto contigo 4 razones por las que escribir la propia historia de vida (aunque hay muchas más y es tema de otro post) :

  • para hacer un cierre claro y positivo de una etapa vital e iniciar otra con claridad, propósito y entusiasmo

  • para hacer un balance personal en un punto determinado del camino

  • para encontrarle el sentido personal, el hilo conductor, a lo que viviste durante tu vida

  • para dejar un legado de tus valiosas vivencias

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Te quiero contar algunos métodos para encarar la tarea de contar la propia historia de vida, sin entrar en detalles acerca de cada enfoque, pero los repasaremos a grandes rasgos para captar las diferencias. 

¿En qué se diferencian los métodos? Principalmente en el foco de los recuerdos, el modo de abordarlos y en la intención final del proceso. 

Hagamos primero una diferencia entre biografía y autobiografía:

Se trata de una biografía cuando el que relata una historia de vida es otra persona. Es decir que cuenta la vida del protagonista de la misma, pero desde una perspectiva exterior. Por ejemplo, la biografía de Steve Jobs que escribió Walter Isaacson.
A veces, estas biografías están autorizadas por el protagonista o por sus familiares, si se escribe luego de que la persona falleció. Incluso hay biógrafos oficiales.
Otras veces, salen biografías no autorizadas que la gente compra con avidez porque supone que se enterarán de detalles jugosos que el protagonista o su familia hubieran preferido esconder. Justamente en estos días, alrededor de la fecha en que escribo este post, se publicará la biografía no autorizada de Donald Trump. Con el título “Siempre demasiado y nunca suficiente: cómo mi familia creó al hombre más peligroso del mundo”, el libro está escrito desde el corazón de la familia Trump, por Mary L. Trump, psicóloga clínica e hija de Fred Trump Jr (el hermano mayor de Donald, que murió en 1999), quien fue testigo de reuniones y vínculos familiares. 

Se habla de autobiografía cuando uno escribe la propia historia de vida. Aunque, como en el caso de muchas celebridades, el que escribe es un escritor profesional que ofrece sus servicios como escritor fantasma y que no aparece como autor ni coautor.

No sé si tú eres o no eres una celebridad, pero imagino que si estás leyendo este post o si visitaste mi sitio Escribo mi Mundo, tu interés pasa por escribir tú mismo acerca de tus propias vivencias.

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Ahora déjame contarte por fin las formas más habituales de encarar la tarea de contar la propia vida: 

La Autobiografía fue tradicionalmente exclusividad de políticos, celebridades, científicos destacados, personajes públicos. Parecía que sólo ellos tenían vidas dignas de pasar a la posteridad plasmadas por escrito.En su mayoría, las autobiografías surgen de una estructura cronológica, linear, empezando con el nacimiento. Una especie de registro histórico que ubica a la persona protagonista en un contexto de tiempo y espacio.

Hoy día, afortunadamente, sabemos reconocer que cada vida es única y valiosa y que todos tenemos algo que aportar con ella a nuestro entorno, sobre todo, si ponemos el foco en cómo hemos vivido desde nuestro interior lo que nos tocó vivir.

Imagina que traes a la memoria un evento significativo para ti. Fíjate que el mismo evento -digamos la fiesta de cumpleaños de un primo, por decir alguna cosa- puede ser vivida con alegría por un familiar que viajó desde lejos a festejar, con entusiasmo por esa joven recién casada que se acaba de incorporar a la familia, o con tristeza infinita, por ese otro que tiene una enfermedad grave y sabe que no estará en el cumpleaños del año siguiente. Lo que nos mueve a escribir, no es escribir si los globos eran tres o mil; nos conmueve y nos lleva a la reflexión y al crecimiento, lo que sucedía en el interior de cada uno mientras afuera se agitaban los globos y sonaba el feliz cumpleaños.

En general -no digo que siempre sea así ni que sea tu caso- cuando alguien que no es escritor decide empezar a escribir su autobiografía, empieza desde el día en que nació. Para cuando llegó a contar su ingreso al séptimo grado escolar, ya está aburrido y agotado de la tarea. Este punto es una gran piedra en el camino y muchos deciden abandonar. 

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En el caso de las Memorias se toma un tema central y se lo amplifica hasta tomar la historia de vida completa de quien escribe. Por ejemplo, alguien puede centrarse en el hecho de haber sido una madre soltera y cómo fue su vida criando ella sola a su hija. Otro puede tomar como tema central su despertar espiritual en un viaje en particular y cómo a partir de allí se transformó su vida.

En relación al tema central elegido, las memorias tienen sub-géneros:
– Paso a la adultez 
– Confesional
– Celebridad
– Personal
– Espiritual
– Viajes

Los nombres de estos subgéneros hablan por sí solos. Hay dos que quizás no sean tan evidentes. Podemos entrar un poco más en detalle en ellos:
En el subgénero Confesional, quien escribe busca reclamar parte de su vida, confesar errores de los que se arrepiente, o evaluar acciones que -en vista de los resultados-ponen de manifiesto que, aunque con buenas intenciones, no fueron las mejores decisiones. Estas confesiones, que no deben necesariamente compartirse con el mundo, son un paso hacia el alivio emocional y hacia la redención.
Las confesiones de San Agustín son un clásico de este subgénero.

Las memorias del subgénero Personal son las que más suelen resonar en los lectores, ya que los protagonistas podríamos ser cualquiera de nosotros, con nuestros conflictos y desafíos cotidianos y nuestras fortalezas para ayudarnos a salir hacia adelante.
Son historias de cómo se logró hacer frente a la vida. Historias de sobrevivientes, no de víctimas. 

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La Revisión de Vida, es un proceso que tiene desde el inicio una intención terapéutica. Fue desarrollada por el doctor Robert Butler, psiquiatra y gerontólogo. Inicialmente se implementó con adultos mayores para abordar asuntos no resueltos de su pasado, para comprender y reconciliar la vida, usando una estructura cronológica desde la niñez al presente.

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En el caso de la Ficción Creativa, las historias no se cuentan tal como sucedieron. Hechos y personas, se combinan entre sí dando lugar a otras situaciones y personajes, ya sea para simplificar la historia, para captar mejor el foco de una experiencia, o para disfrazar a los personajes y los verdaderos hechos.
Pueden tomar la forma de relatos cortos o de novela.

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Finalmente, llegamos a la Autobiografía Guiada, la forma de abordar la propia historia de vida, de manera completa y sistemática. Abre la posibilidad de que cualquiera que tenga la necesidad o inquietud de escribir su propia vida, pueda empezar la tarea sabiendo que va a poder terminarla.

Fue desarrollada por James E. Birren,  gerontólogo de dos universidades en  California. Fundamentó su método en un minucioso cuerpo de teoría, investigación y estadísticas que avalan sus resultados y los efectos benéficos del mismo en quienes abordan la tarea de escribir su propia vida.

El doctor Birren falleció en 2015 y su discípula Cheryl Svensson continúa con el legado  dentro de la misma línea de investigación y datos estadísticos, para aportar variantes y buscando la excelencia en su implementación.

Con la Autobiografía Guiada, o con la Historia de Vida Guiada, es como si emprendieras un viaje con un mapa preciso: sabes de antemano desde dónde partes, los sitios en los que te detendrás, los principales lugares a visitar en cada sitio y el tiempo que te quedarás en cada uno. Sabes también a dónde llegarás. 

El método consiste en un camino por la vida, un recorrido guiado a través de temas focales y preguntas facilitadoras para que uno logre conectarse con ese área de su vida. Escribiendo un mínimo de dos hojas por tema focal, semana tras semana la historia de vida se va tejiendo casi sin que uno se dé cuenta.

Ya sea en estado puro o con sus enriquecedoras variantes, la autobiografía guiada es la manera en que prefiero abordar las historias de vida.
De hecho, para escribir este post, me he basado en el libro Writing your Legacy -Escribe tu Legado-, de Richard Campbell y Cheryl  Svensson.

Te preguntarás, quizás, por qué prefiero este método. Pues te digo:
por su sencillez, por su claridad y por la profundidad que permite alcanzar. Además, sin perderte en los laberintos de tus recuerdos, al cabo de seis, ocho o doce semanas -según la duración del taller- con compromiso pero sin un gran esfuerzo, puedes tener una completa y satisfactoria primera versión de tu historia de vida.
Luego puedes decidir si la actividad o el proyecto, -porque escribir la propia historia puede ser encarado como un verdadero proyecto- ha cumplido su cometido. Puedes también decidir pasar a una segunda etapa para completar aún más cada tema, para pulir el texto desde lo estético, o para evaluar compartirlo con tu familia o con el resto del mundo.

Como te dije al comienzo del post: son múltiples las razones por las que escribir la propia historia de vida, y múltiples también son las razones por las que desear o no desear compartirlas.

Silvana S.