La mano se prolonga en la lapicera.
Son de una sola pieza sobre el papel.
Manolapicera se desliza sobre los renglones y
Sangra palabras.

El papel recibe.
Se desdibujan los trazos.
El papel se infla en una única mancha roja.
Saturado, se ablanda.

La sangre unta la mesa; repta hasta un rincón.
En un hilo, busca el piso.
Una hebra viscosa a mitad de la cabecera;
Otra, a la derecha;
Otra, a la izquierda y más allá también. 

Ya la mesa es un lago rojo que desborda y
cae en una cortina,
Se estira por las baldosas,
va escaleras abajo.

Sentada junto a la mesa, observo con el cuerpo vacío.

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Sangrar sobre el Papel
Silvana S.
(2011)

Palermo viejo, Octubre 2011