Quiero para mi hija un rey.

Un rey que vista sedas de marca,

Luzca collar de cuentas verdes

Y lea su tiempo en francés.

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Que regale a mi hija

Veloz carruaje italiano

Y que le compre un castillo

Bien a la orilla del mar.

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Para recibir mil visitas 

de personajes suntuosos

Mientras espera el regreso 

De su monarca triunfal.

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Mas mi hija siempre dice

Que ella quiere las estrellas, 

Que no hay manjar en la mesa

Que las pueda suplantar.

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Advierto que últimamente

Me habla en idioma extraño;

Risa, canto, tinta, arte.

Ya me empiezo a preocupar.

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¡Niña, niña mía, deja ya la poesía

Que hará tu camino errar!

¡Ya no más soñar despierta

Y en las tardes divagar! 

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Más mi hija halló su rey.

Sólo tiene un corcel blanco

Que remonta los barrancos 

Y hasta vuela sobre el mar. 

.

Dice que juntos descubren 

Rincones de paraísos

Y ella me ha confesado,

Que de su mano una noche, 

Pudo las estrellas tocar.

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Creo que hay un hechizo.

Creo que hay un embrujo.

¿Quién iría en sus cabales

A mil lujos renunciar?

.

Recurrí a las eminencias,

A las amigas, a la videncia,

Y todos dan por afirmar

¡Que mi hija sufre locura!

¡Sufre locura de amar!

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Locura de Amar

Silvana S.
(2012)