Explorarse, conocerse, sembrarse, regarse.
Florecer es un arte.
Requiere abonar partes de uno que se quiere hacer crecer;
descartar brotes que no prosperaron para no desperdiciar energía en ellos;
pintar las emociones con los colores que uno desea hasta hacerlos parte de la propia piel;
modelar nuestro cuerpo;
ensayar, ensayar y ensayar nuevas capacidades descubiertas.

Visualicemos lo que podemos y queremos llegar a ser.
Saquemos lo que sobra, lo que entorpece el despliegue.
Borremos las creencias limitantes que adquirimos en la infancia cuando aún no teníamos los recursos que tenemos hoy.
Eliminemos los condicionamientos que fueron útiles en su momento pero que ahora ya no lo son.
Despleguemos nuestra mejor versión.

Hagamos de nosotros una obra de arte, en permanente creación y renovación.

© Silvana S. 2019