Quien haya probado volcar sobre un papel lo que siente, sabrá del increíble poder de sanación que tiene el simple acto cotidiano de escribir, combinado con nuestra capacidad de pensar acerca de nosotros mismos y de lo que nos pasa. 

Es una herramienta que está tan al alcance de la mano, literalmente, que se suele subestimar su utilidad y efecto.
Pero si bien es una herramienta sencilla, es cierto que si se usa con una determinada intensión y con cierta técnica, que se aprende fácilmente, su efecto es mucho más provechoso. 

La escritura reflexiva es una herramienta valiosísima para el autoconocimiento, el desarrollo personal y para gestionar el propio bienestar emocional. 

Si se le suma la seguridad de que nunca nadie leerá lo que uno escribe, como en el caso de cuando se lleva un diario personal, o un cuaderno de bitácora vivencial, se habilita la posibilidad de ahondar en uno con total honestidad, en la medida en que uno puede ir desnudando los propios miedos, o ir reconociendo características propias que dan vergüenza compartir.

Por otro lado, cuando se comparte lo escrito con un terapeuta o un consultor que acompaña un proceso de desarrollo personal, que sean expertos en el trabajo con escritura reflexiva, se obtiene el beneficio de una guía segura y potenciadora de alivio emocional, de toma de conciencia y de crecimiento. 


Referentes de la escritura reflexiva

El Dr. Ira Progroff fue pionero en 1966 en hacer accesible esta herramienta y organizó de manera sistemática talleres intensivos de fin de semana de escritura de diarios personales. Su método se basaba y se basa aún, porque aun está vigente a pesar de que él ya murió, en la psicología holistica profunda. 

Los beneficios que inicialmente se median en base a las opiniones de los participantes o a la observación de los facilitadores de los talleres, luego pasaron a poder medirse con métodos objetivos. 

El Dr. James Pennebaker, de la Universidad de Texas, y su equipo llevaron adelante  investigaciones en psicología con grupos de control, para hacer mediciones e identificar variables de manera mas consistente. Su método consiste en escribir durante 20 minutos durante cuatro días seguidos, en un entorno determinado y sobre un tema en particular. La manera en que se amplía la perspectiva sobre ese tema en cuestión a lo largo del corto proceso de cuatro días es asombroso. 

Kay Adams, por su parte, directora del Therapeutic Writing Institute (Instituto de Escritura Terapéutica), en Denver, USA, introdujo la preparación académica de terapeutas e instructores certificados en escritura terapéutica. Su método “Journal to the Self®”,  brindado por las instructores certificados, consiste en un taller de 12 semanas de duración en el que el participante aprende de manera estructurada un número de técnicas de escritura reflexiva para ser usado como herramienta de autogestión emocional, de manera dispersa o dentro de un diario personal. 


¿En qué situaciones es útil la escritura reflexiva?

Por regla general, sirve para ponernos en contacto con nosotros mismos para abordar de manera mas eficiente situaciones de la vida que nos bloquéen, que nos causen malestar emocional, que nos preocupen o que nos desorienten.

Es útil para:

  • Mejorar nuestro conocimiento de quiénes somos, qué queremos y cómo actuamos.
  • Identificar nuestros puntos vulnerables y nuestros recursos interiores.
  • Clarificar y ordenar nuestras emociones y pensamientos.
  • Encontrar alivio a nuestras heridas y ayudarnos a continuar a pesar de ellas.
  • Explorar y mejorar nuestras relaciones familiares y laborales.

Estos beneficios, hay que contextualizarlos en la situación de cada uno para hacer un trabajo personalizado.

Si tomamos como referencia la línea de tiempo, diremos que la escritura reflexiva está especialmente indicada para:

  • Volver sobre situaciones traumáticas del PASADO para comprenderlas, reubicarlas menos problemáticamente en el presente, disminuir o hacer desaparecer el malestar emocional que aun causan.
  • Transitar y resolver situaciones PRESENTES que nos bloquean, que nos desorientan, que nos causan malestar emocional, como ser:
    – enfermedad propia o de un ser querido
    – duelo
    – hijos que crecen y dejan el hogar parental
    – encarar el cambio o el retiro de la profesión
    – elección de un camino de vida
    – otras transiciones del ciclo vital….
  • Proyectarnos hacia el FUTURO.
    – para abordar sueños, ilusiones, miedos
    – para clarificar objetivos y metas;
    – para diseñar un proyecto de vida o proyecto laboral.En el caso particular del crecimiento post-traumático, es decir de la posibilidad de retomar el desarrollo personal y hasta de crecer a causa, justamente, de la situación traumática vivida, la escritura reflexiva ofrece una alternativa excelente para abordar tareas específicas como ser:
    – la reparación del vínculo con la persona fallecida
    – la identificación de la nueva identidad
    – las explicaciones que den cuenta de las preguntas sin respuesta
      la reconstrucción de la línea de vida
    – la creación de una nueva imagen de futuro

    Además de permitir el alivio casi inmediato de emociones tóxicamente estancadas. Cuando se utiliza la escritura reflexiva como herramienta de autogestión personal, es recomendable  interiorizarse acerca del uso de las técnicas básicas, no solo para sacar el máximo de beneficio de ellas y no caer en el circulo vicioso de la rumiación sobre el papel, sino también para evitar acercarse a ciertos abismos internos que pueden causar vértigo si se abordan sin un verdadero control de la situación.En el caso de personas que están verdaderamente comprometidas con avanzar en su crecimiento personal ya sea para salir adelante luego de una situación traumática o por la inquietud personal de vivir una vida a pleno potencial, es aconsejable el acompañamiento de un facilitador, ya sea de manera individual o dentro de un trabajo grupal.

Bibliografía Consultada:

  • Adams, Katheleen. MA. (1990) Journal to the Self. Twenty-two Paths to Personal Growth. New York. Grand Central Publishing. 
  • Pennebaler, J & Evans, J. (2014) Expressive Writing: Words that Heal. Idyll Arbor, Inc.
  • Progroff, Ira. (1975) At a Journal Workshop. New York: Dialogue House.

©Silvana S. 2019