Ayer me anoté en la clase de Pilates. Voy a ir una vez por semana. 

Si bien sé que hacer una cuota diaria de ejercicio hace bien a mi equilibrio psico-físico, me cuesta incorporarlo a mi rutina cotidiana.

Sé que podría hacer media hora de caminata al día. Sé que podría subir y bajar las escaleras de los nueve pisos hasta mi departamento. Sé que no me llevaría nada de tiempo hacer cincuenta abdominales diarios al borde de la cama.
Pero aunque miles de veces me propuse hacerlo por mi cuenta, terminé por asumir que lo que a mí me sirve es anotarme en un gimnasio e ir una vez por semana, y participar también regularmente de un grupo de caminata los sábados. 

Me motiva, me estimula compartir con otra gente que está ocupada al mismo tiempo que yo, en un objetivo como el mío. 

Algo similar pasa con el “Escribir para Uno Mismo”. Si bien la escritura reflexiva es una herramienta de autogestión y uno sabe que hace bien para el equilibrio psico-físico, que contribuye al bienestar emocional y a la claridad mental, muchas veces el estímulo de un grupo ayuda a que uno se ponga a hacerlo.

Escribir para Uno Mismo tiene la ventaja de que se puede encarar como una actividad personal, tu solo o sola, en tu casa, en la oficina.
Puedes escribir por unos minutos, sólo por unos días, cada vez que lo sientas útil.
O tal vez seas de las personas que se enamoran de esta herramienta y adoptes las “páginas de la mañana”, que recomienda Julia Cameron, o alguna forma de “journaling” o diario, como desarrolla Kay Adams. 

Y es especialmente enriquecedor participar en grupos de Escribir para Uno Mismo, ya sean presenciales o virtuales. Los suelo organizar varias veces al año.

¿Cómo se trabaja en un grupo de Escribir para Uno Mismo?

En cada encuentro se toca un tema en particular y cada participante escribe para sí mismo sus más profundos pensamientos y emociones. 

Brindo consignas para cada ejercicio, voy guiando el proceso y monitoreo lo que se va movilizando dentro de los participantes. 

Pero NUNCA se comparte el contenido de lo que se escribe;
cada uno entabla un diálogo consigo mismo. 

Escribir para uno mismo en grupo, aún cuando no se comparte lo escrito, brinda una sensación de compañía.  Algo así como:  “No estoy solo”, 

Los demás también están buscando sanar heridas, enfrentar demonios, conocerse y tomar control de sus vidas.La experiencia de reunirse con otra gente es poderosa.
Cada uno se nutre de la energía del grupo !!

Silvana

©Silvana S. 2019